Después de una hora llegó María. Parecía muy preocupada, me saludó dándome un beso en la frente, uno de esos que más me gustaba. Me preguntaba si algo había pasado porque estaba pálido y callado y me tranquilizaba diciéndo que ya íbamos a volver a casa pronto. Ni siquiera tuve el corage de decir algo, esque cuando la vi y le miré fíjamnete en los ojos no pude... Me ayudó a coger el resto de mis cosas y salimos del hospital, aunque yo me sentía más bien como sie estuviera saliendo de un manicomio.
Tenía bien guardada la fotografía que me había dejado la señora en mi cama y unos días después decidí averiguar de quñe se trataba todo este asunto. Cuando María iba saliendo al trabajo, yo fingí sentirme mal y dije que me quedaría en casa. Tan pronto como salió, yo saqué la foto del fondo de mi armario y ni siquiera llamé al número que se encontraba en ella. En vez de eso, sin avisar subí a mi coche y arranqué dirigiéndome directamente al objetivo.
Cuando ya me encontré en frente de la puerta me quedé tan tenso que ni pude sacar la mano del bolsillo para tocar el timbre. Tampoco tuve que hacerlo. En unos segundos la puerta se abrió y allí estaba ella. Esa vieja que me atormentaba tanto.
Tuve la sensación que mis piernas poco a poco se hacían de algodón.
Me recibió calurosamente con una sonrisa muy tierna y hasta pude ver alivio en su cara. Me senté en un sillón bastante viejo, ella propuso una taza de té y yo acepté.
- Soy Virginia, una vieja amiga de tus padres - dijo, sacando con la manos temblorosas una fotografía de una pareja.
Nunca supe mucho sobre mis padres. Lo único que sabía era que me dejaron en un orfanato cuando era muy pequeño por falta de bienes. Nunca pude comprender cómo pudieron dejar a su propio hijo por falta de dinero si a mí lo único que me faltaba era amor. Verdaderamente so sabía qué decir y quería salir en ese instante y ya no oír nada más pero pensé que tal vez sería bueno saber por lo menos si ELLOS estaban vivos. Pero por otra parte... Quién eran ellos para mí ? Unos extraños.
Siguió hablando:
- No te enojes, les prometí a tus padres que cuidaría de ti. Durante todos estos años averiguaba cómo va tu vida y si eres felíz. Adam, ellos te querían mucho. Lamentablemente murieron en un accidente pocos días después que te dejaron.
Vaya... El destino arregló las cuentas rápidamente con ellos - pensé, y - vaya qué detective de esa vieja !
Para ser honesto, sentía tanta rabia y odio en ese momento que no sé si me dolió lo que había oído. Siempre viví con el pensamiento que no tengo padres y ya está. Para mí igualmente estaban muertos.
Más bien me preguntaba de dónde carajo sacó esa forografía de María y si era verdadera... Esta vez ya no me opuse a preguntar. Y saben lo que escuché ?
- Créeme, esa mujer no es para ti.
Y de eso ya me iba a convencer en muy poco tiempo…

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