poniedziałek, 4 lutego 2019

Mi historia

Esa etapa de mi vida fue muy difícil y dura para mí... Y verdaderamente me cuesta hablar muchísimo de esto. Pero ya pasaron unos años y es tiempo de mirar hacía delante... 
Esos días en México fueron unos de los peores dn mi vida. La pérdida de mi esposa, unos días en la cárcel por ser "cómplice", no solo del asesinato de mi propia mujer, pero de todo ese mundo de mierda, las drogas, violencia, estafas. Me costó mucho comprobarlo que no era hací y que no tenía nada que ver con todo eso. Si no fuera Pola, la hija de Virginia, creo que me pudriría en la maldita cárcel en México. Esa mujer me salvó probablemente de una muerte por suicidio porque no soy capaz ni siquiera de pensar que podría pasar varios años en ese infierno. Gastó todos sus ahorros junto con los de Virginia para sacarme de ahí. Ambas me salvaron la vida por segunda vez. Primero del incendio en el tranvia y después eso... Cuando finalmemte volví a Polonia fueron ellas las que me ayudaron a recuparme. Mi hija Matilda también volvió a casa después de la tragedia. Se parecía tanto a su madre... A veces me daban escalofrios cuando hablaba con ella. Era como si estuviera hablando con María. Por suerte teníamos un piso bastante grande pero me sentía mal viviendo solo. Lo quise vender pero Matilda consiguió convencerme de que no lo haga y se mudó junto con su novio para vivir conmigo. 
Tuve que pasar una terapia con psicólogos, de verdad la necesitaba. En ese tiempo iba a ver todos los días a Virginia y a su hija. No puedo decir cuánto les agradezco. Desgraciadamente Virginia falleció hace dos años, pero Pola y yo estamos más cerca que nunca. Bueno... Les tengo que mencionar que hoy en día tratamos de formar una pareja. Todavía me cuesta hacerlo, no es fácil olvidar a la mujer que tanto queria pero la vida pasa y siento que María estaría feliz sabiendo que yo también lo soy. 
Muchas cosas quedaron sin resolver. Del sobrino de María ya no supe nada. El cuerpo de mi esposa fue transportado a Polonia porque ella siempre se sentía casi polaca. 

Y bueno, amigos mios... Ojalá toda esta triste historia sea una lección para ustedes. No se metan en cosas que no deberían. Ayuden, pero siempre pónganse a ustedes en el primer lugar, piensen sobre todo de ustedes mismos y de su seguridad. Amen mucho, crean en sus parejas, hablen de los problemas y vivan sus vidas de una manera que nunca se arrepientan porque nunca se sabe cuándo se acaba. Y como decía simpre María:
Amor, nuestra vida no vale nada. Hoy estamos y mañana no.

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